Las operaciones corporativas como estrategia para adquirir tamaño

Por qué puede ser buena una operación corporativa

Todo empresario se plantea las opciones de crecimiento de su compañía en algún momento, la mayor parte de las veces debido a dos factores esencialmente: para proteger la compañía de los competidores o, como estrategia de crecimiento, para afrontar el futuro con mayor garantía.

A ningunas de las personas que hemos trabajado en labores de organización de empresas se nos escapa que el tamaño de las empresas hoy día, en la mayoría de sectores, es fundamental para ser competitivo: compras, prestación de servicios a clientes, inversiones tecnológicas, para diversificar territorialmente e internacionalizar…

El crecimiento de las empresas se puede llevar a cabo de forma orgánica, a través del esfuerzo y buen hacer de quieres forman parte de la misma o mediante la adquisición de alguna compañía o unidad productiva.

En este artículo nos ocupamos de las ventajas e inconvenientes de utilizar una u otra forma de crecer y de cómo casi todos coincidiremos en que a veces lo mejor es utilizar ambas.

Adquirir una empresa no es fácil desde un punto conceptual, puesto que hay que tener muchos detalles en cuenta para tener éxito. Las ventajas son:

  • Crecimiento muy rápido
  • Implantación en una zona nueva de forma segura
  • Adquisiricón de un know how
  • Adquisición de un equipo de dirección complementario y de una clientela fidelizada
  • Sinergias que se pueden dar por la fusión de varias empresas

Por el contrario, existen algunas desventajas:

  • Mayor riesgo inicial
  • Riesgo de culturas organizaciones
  • Riesgo por un análisis poco metódico sobre los activos y pasivos que se van a incorporar

Sin embargo, la que parece ser la mayor desventaja es la poca experiencia en la integración de organizaciones y la dificultad con la que se ven este tipo de operaciones. En ambos casos, lo recomendable es contar con un equipo con experiencia que asesore la operación, minimice los riesgos y busque cómo aumentar las ventajas.

No es fácil llevar a cabo este tipo de operaciones dentro de la organización porque exigen muchos recursos durante un tiempo determinado y porque muchas veces no se tiene la experiencia necesaria para poder planificar en todos los sentidos, no solo en el financiero, sino de integración de culturas, tecnologías, plan de sinergias, etc. Por ello, es recomendable tener un consultor con experiencia que nos ayude a afrontar estas operaciones y hacer que terminen con éxito.